miércoles, 10 de febrero de 2010

Lo personal y las esencias


JAVIER PERIANES

Ciclo de Música de Cámara de Cajasol. Javier Perianes, piano. Programa:
Escenas de niños Op.15 de Robert Schumann; Berceuse en re bemol mayor Op.57 y Balada nº4 en fa menor Op.52 de Frédéric Chopin; Sonata nº21 en si bemol mayor D.960 de Franz Schubert. Lugar: Sala Joaquín Turina del Centro Cultural Cajasol. Fecha: Martes 9 de febrero. Aforo: Casi lleno.

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PERIANES, DE LO PERSONAL A LAS ESENCIAS DEL ROMANTICISMO

Maduro desde muy joven, Javier Perianes empieza a mostrar en sus recitales una personalidad ambigua, que parece no terminar de definirse. Su tendencia a alargar el discurso mediante el uso de
tempi de extrema lentitud, de sonoridades que buscan permanentemente cosas nuevas que decir, más profundas, más misteriosas, lo sitúan en ocasiones al borde de un manierismo que puede terminar convirtiéndose en un engolfamiento caprichoso en la propia belleza del sonido o en un excesivo ensimismamiento .

Pero es tanta la riqueza de matices que hay en su forma de hacer música, tanta la capacidad para controlar el tiempo, para estirar la tensión de las obras hasta el límite (sobrepasándolo a veces), tanta sensibilidad para moldear las emociones del espectador, todo ello en perfecta consonancia con el espíritu romántico del programa que presentó ayer, que cualquier otra consideración puede pasar tranquilamente a segundo plano.

La personalidad en permanente desarrollo del artista onubense conquista por la hondura y la emotividad, pero lo hace desde un refinamiento técnico apabullante. La claridad resulta asombrosa –y en ello quizá se justifique la elección de los
tempi– con una mano izquierda verdaderamente mágica, y los detalles dinámicos son de una variedad absolutamente prodigiosa (parece imposible matizar más por debajo del mezzopiano): bastó escuchar para comprobarlo las progresiones del Andante sostenuto de la Sonata de Schubert, uno de los momentos culminantes de su recital. La delicadísima pulsación dejó en Schumann pasajes auténticamente ensoñadores (el primer número o el famoso Träumerei). Muy libre en general el fraseo, con rubato generoso (sobre todo en Chopin) y una tendencia personalísima a romper los períodos largos con pequeños efectos en staccato.

[Publicado en Diario de Sevilla el miércoles 10 de febrero de 2010]

Wikio

2 comentarios:

jose en sevilla dijo...

Buenas noches, yo he pensado lo mismo durante todo el día, me refiero a ese posible "manierismo" en el que puede desembocar la pretensión expresiva de Perianes. Pero desde luego, el repertorio de ayer lo merecía, había que celebrar a Chopin y a Schumann y creo que la música de estos dos prototipos de románticos debe "pretender" ser muy expresiva, y para eso no hay nada como un rubato exarcebado y una dinámica amplia. Por supuesto que el Schubert de ayer (la sonata en si bemol) admitía esa misma pretensión y resultó arrebatador. Pero, por si no había disfrutado suficiente, Javier dedicó una Mazurka de Chopin (fuera de programa) que me dejó absolutamente conmovido. El camino de vuelta a casa se me hizo cortísimo intentando evocar alguna de las mútliples sensaciones provocadas por un gran pianista y un estupendo repertorio.

Anónimo dijo...

Y yo, sin quitar al enormísimo pianista que es Perianes, sigo diciéndote que me interesa más Iván Martin ;-)

Abrazos,

Er Opi.